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107hm

Carreteras secundarias.

 Aquel día, fue un día de perros, la reunión se había alargado muchísimo más de lo previsto y comenzaba mi viaje de vuelta a casa ya bien entrada la noche. Me dolía la espalda de estar todo el puto día sentado en la sala de reuniones y me ardía el cerebro de todo lo que tuve que aguantar. Para colmo, comenzó a nevar al poco de salir de Zaragoza.

En lugar de coger la autovía, decidí volver a mi casa por carretera nacional, el trayecto era muchísimo peor porque atravesaba las montañas y había mucha curva por allí, pero me ahorraba casi cien kilómetros por este sitio.

Metí el último cd de U2, y enfilé la carretera que se presentaba bastante solitaria a aquellas horas. La nieve cada vez era más intensa y el asfalto comenzaba a teñirse de grises brillantes bajo la luz blanca de mis focos. Aminorando la velocidad, conducía con los músculos tensados por temor a que el coche me patinara en alguna de aquellas curvas solitarias, a la vez que maldecía la jodida reunión de aquel día.

La carretera, ya recorriendo las oscuras montañas, se estrechaba por momentos y atravesaba pequeños pueblecitos, apenas iluminados por tristes farolas de luz amarillenta que me recordaban un poco a la luz de noche que les ponemos a mis hijos en su habitación.

Aunque hacía bastante frío, los nervios acumulados durante el día y la engorrosa conducción por aquel peligroso asfalto me hacían sudar las manos y la espalda.

Hacía muchísimos kilómetros que había dejado atrás el último pueblecito cuando llegué a éste. Apenas seis o siete casas al borde de la carretera. Casas recias de paredes de piedra y tejados de pálidas tejas, hundidos algunos por el paso del tiempo y el desuso. Unas viejas bombillas adosadas a las paredes de alguna casa eran el único indicativo de presencia humana en aquel lugar en los últimos tiempos. Al cruzar ante la primera casa, mi coche se paró sin más, todo dejó de funcionar. Se apagó todo el sistema eléctrico y el motor se silenció al instante dejándome allí tirado en medio de la nada. Tras dar un par de golpes al volante desahogando mi la rabia por la mala suerte, cogí el móvil para avisar al seguro y que me mandara una grúa. Puta miseria, no tenía cobertura.

Desempañé con el brazo los cristales, que a los pocos minutos de pararse el coche se habían vuelto del todo opacos y observé las fantasmagóricas casas en busca de alguna luz en alguna ventana o resquicio, donde quizás hubiese alguien al quien pedir ayuda. Absolutamente nada. Encendí un cigarrillo y baje del coche, subiéndome el cuello de la camisa y medio encorvado por el frío, me dispuse a inspeccionar más de cerca las casas. Una a una, fui tocando a las puertas sin ningún resultado hasta llegar a la última, en la parte opuesta de donde estaba el coche. Mi nerviosismo iba en aumento pensando ya que quizás, como punto culminante de aquel asqueroso día, tendría que pasar la noche tiritando de frío dentro del coche.

Cuando di media vuelta para volver a el la vi. Enfrente justo de mi coche, a unos doscientos metros de mí, había una mujer que me observaba sin mover un solo músculo, vestía una especie de camisón blanco y observé que estaba descalza sobre la nieve,  con los brazos caídos en los laterales y la cabeza ligeramente agachada. Era alta, de piel muy pálida y tenía el pelo muy corto, como rapado. Le di un grito levantando la mano, sabía que me miraba, pero fue lo primero que se me ocurrió. No se inmutó ante mis aspavientos. Comencé a caminar hacia ella bajo la nieve un tanto acojonado por sus espectral figura, mientras me acercaba, fui enfocando mejor su silueta y su rostro. La parte baja de vestido parecía estar sucia, como de barro y algo rojizo que no supe interpretar, y su rostro, que al principio me pareció de una mujer joven, comenzó a mostrarme signos de anticipada vejez. Me acerqué un poco más….hasta que vi su mirada vacía.

Sus ojos eran completamente blancos e inexpresivos, no tenía pupilas. Totalmente aterrado, me paré en seco a escasos metros de ella. Movió lentamente su brazo derecho separándolo un poco de su cuerpo y en su mano vi que sostenía una hoz, de las que se usan en el campo para segar las malas hierbas.

Por un momento el corazón se me salió por la boca, petrificado allí en medio de la nevada de puro pavor ante aquello que me estaba sucediendo.

En un segundo, aquella mujer arrancó a correr hacia mí de una forma totalmente sobrehumana, mi cuerpo, automáticamente, porque yo no tenía control sobre el  por el miedo, dio media vuelta y corrió también todo lo que pudo delante de aquel espantoso ser.

En mi cabeza se mezclaban mil pensamientos a la vez..¿Quien era aquella cosa? ¿Cómo era posible que corriera de forma tan veloz? ¿Qué coño iba a hacer yo mas que correr?..

Dejé las casas atrás y continué corriendo por la oscura carretera, que en aquellos momentos ya se había convertido en un manto de frío hielo. ¡¡Escuchaba sus rápidas pisadas tras de mí, cada vez más cerca!! Comenzó a emitir un extraño sonido, como un grito muy agudo que se me clavaba en los oídos punzándome los músculos y no dejándome correr tan apenas.

Cada vez más cerca, me dolían los costados, cada vez ese grito más fuerte, no podía correr más, las piernas se me engarrotaban, no podía coordinar ya mis movimientos, ya notaba su aliento en mi espalda..ya no me quedaba aliento, mis ojos derramaban lágrimas y me escocían de puro miedo. Noté como mi velocidad disminuía y sumido completamente en aquella oscuridad, esperé ya la punzada de su hoz en mi espalda de forma irremediable. Di mis últimas zancadas totalmente derrotado, ya estaba, ya no podía más, caí de rodillas sobre la nieve y me vinieron a la cabeza imágenes de mis hijos, pensé que mañana tenía que llevarlos al cine….

….el espantoso grito cesó de pronto, el sonido de las rápidas pisadas de aquel ser llegaron nítidas a mis oídos, primero desde atrás…luego me atravesaron y después las escuche alejarse frente a mí hasta que todo quedó sumido en el más completo silencio.

Arrodillado en medio de ningún lugar, congelado de frío y todavía con convulsiones de puro terror, vomité de agonía y lloré como jamás lo había hecho. Volví arrastrando mis pies hasta mi coche, encendí a duras penas otro cigarrillo que se consumió entre mis dedos lentamente. Le di al contacto y arrancó a la primera. Di media vuelta y volví por la carretera en busca del enlace con la autovía. Joder, que puto día.

 Sinuhé Gorris. Derechos reservados en Safe Creative.

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  • claudia

    Muy bueno!! Me encantó!!!!!

  • LYNCE

    MI MUJER ES DE OLAVARRIA…PERO VIVIO MUCHO TIEMPO EN UN PUEBLECITO DE BS AS…DUDIGNAC…..BUE….ESTA LA CARRETERA PRINCIPAL…300 KM.O LA SECUNDARIA Q ES RECONTRATENEBROSA Y SIN LUZ CON CAMINO DE RIPIO ENCIMA….Y ME AHORRA 100 KM…UF….Y AHORA COMO HAGO PARA IR POR AHI….ES TU MALDITA CULPA SINUHE……JEJEJE

  • Criss

    Me dejó sin palabras!, eso debe ser algo traumante !

  • AzuLina

    O.o! muy buen relato, seria interesante también leer testimonios reales de personas enfrentandose a lo paranormal.

  • Anonymous

    aaaaacuerdense que la mente ve mas que los ojos gracias

  • http://gravatar.com/richarda88 richarda88

    muy buen relato, ahora solare con este relato y no podre dormir jejej
    excelente

  • el chesspii

    muy buena la historia me encanto pero ponle un poko mas de imagenes para imaginarlo mas real y soñar con el relato jeje excelente;)

  • Soqui

    A punto de irme “al cine de las sábanas blancas”, se me ha ocurrido darme una vuelta por aquí y… bueno que me voy más que deprisa por si acaso….
    Me ha encantado, me gusta mucho como escribes, ya lo sabes y además es que se te da bien todo joooo
    Un abrazo y felices sueños jajajaja

    • http://tejiendoelmundo.wordpress.com Sinuhé

      jeje, gracias Soqui¡¡ :D

      • wexito

        me montado a rebuscar tus relatos pasados y me he quedado perpleja
        este es sin duda ahora de mis favoritos

  • angelika

    Vaya, has conseguido asustarme…
    Besitos.

    • http://tejiendoelmundo.wordpress.com Sinuhé

      Que conociéndote no es poco, jeje

  • dayana tumbaco caise

    me parece muy imteresante y muy entretenido besos muaaaaaaaaaaaaaa……..

  • ines

    Sinuhe me encanta tu estilo.. me dejas queriendo mas, te felicito..

  • http://hotmail alescra

    muy bueno ,me has hecho vivir la situacion

  • Anonymous

    te felicito lo escribes con un lenguaje muy natural

  • py

    Es agradable seguir el relato, eres talentoso. Me hizo reir mucho la pregunta: “¿quién era aquella cosa?” y esa parte del grito que viene de atrás , te traspasa y sigue adelanta hasta desaparecer en un completo silencio, es escalofriante!!! No soy de leer estas cosas pero me entretuve toda la tarde con tus cuentos aunque no todos tuvieron su comentario. Te felicito por todos. Un abrazo grande. Phy.

  • http://yahoo yazmin

    no manches pude imaginar cada paso del relato que miedo creo que yo no hubiera podido ni moverme del terror

  • http://hola susan

    ————————————————–
    por mucho el mejor relato que es leido en mucho tiempo, soy verdadera fan de relatos, historias, fotos, videos, peliculas y todo lo que tenga que ver con el miedo y el terror,, me encanta sentir la adrenalina que vez o que te imaginas al leer y este relato tuyo me ha dejado una increible sensacion de miedo….
    felicidadees me gusto mucho….

    ♥susan♥
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    • http://sinuhegm.spaces.live.com tejiendoelmundo

      Me alegro de ello susan. :)

      Un abrazo

  • valeria

    sinuhe me ha encantado la historia, me dieron escalofrios cuando la empeze a leer, muy buena historia encerio te felicito, me gusto mucho adios

  • Pepi Núñez

    Quién me mandará a mi a leer estas cosas, me has dejado toda atacada, ya casi corría yo más que tu, lo dicho, esto me asusta mucho, pero me gustó. Besitos.