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Tecnología contra la ceguera

La Universidad Politécnica de Valencia (UPV) ha coordinado el proyecto europeo CASBLiP (Cognitive Aid System for Blind People), para desarrollar unas gafas especiales para invidentes que permiten sortear obstáculos a través de estímulos acústicos tridimensionales, según informó el profesor titular del Departamento de Ingeniería Gráfica de la UPV y uno de los coordinadores de la iniciativa, Guillermo Peris. El investigador advirtió de que el resultado de este trabajo de tres años es un prototipo que “aún está lejos de su producción comercial, que no será antes de tres o cuatro años”, aunque “ya tiene varias patentes”. A las dos herramientas principales de este proyecto se las ha denominado el M1 Y M2, que integran sistemas de adquisición de información tridimensional y su representación por medio de sonidos posicionados en el espacio. El M1 es un sistema de medición lineal de distancias de hasta 5 metros, “una línea láser en el espectro infrarrojo” cuyos “fotones -haces de luz- viajan desde las gafas hasta los objetos”, con lo que “se calcula el tiempo que tardan en ir y volver”, a partir de ahí, “se conoce la distancia hasta el sujeto y se transforma en sonidos tridimensionales o externalizados”, explicó José Luis González, profesor de la Universidad de La laguna. Peris puntualizó que, “este es el sistema básico que, por sí mismo, ya podría ser un producto”. Por su parte, el M2 es un sistema de análisis estereoscópico para la detección de obstáculos y pasillos libres de más allá de cinco metros, es decir, un casco con dos cámaras separadas que imitan la visión de una persona, de forma que “detecta objetos en movimiento o pasillos libres”. González explicó que con este procedimiento, “se captura la distancia del objeto y obtienen la posición relativa” y “a eso se le asigna un sonido externalizado para que el invidente sitúe al objeto”.

Fuente:

www.levante-emv.com

  • mila

    Hola:
    Les recomiendo un cuento en castellano y braille (www.mediopollomediocerdo.com)
    Gracias

  • Joseph

    En el mismo momento que disponemos de ojos propiamente dichos perdemos la conciencia de lo que realmente significa la palabra “ver”, pues ésta está asociada siempre a la capacidad de percibir las formas donde incide la luz y su reflejo de lo que nos rodea. Si a la palabra “ver” se le diese la importancia que merece “veríamos” (nunca mejor dicho) un mundo mucho más amplio de conocimientos o lo que es lo mismo “veríamos” la realidad de lo que significa “visión”.

    “Visión” es un concepto mucho más amplio que el simple “ver”.

    El ojo sólo es la canalización física de la percepción de todo lo que pueda haber a nuestro alrededor, pero al disponer de ojos sólo prestamos atención a lo que tenemos delante de estos ojos y descuidamos todo el resto que hay a nuestro alrededor. Sin embargo lo más peligroso es que dejamos de ser conscientes de todo aquello que no refleje la luz y más todavía aquello que está oculto a nuestros primitivos ojos por estar detrás de cualquier obstáculo.

    La mente humana está de sobra preparada para “ver” todo lo haya alrededor de nosotros hasta mucha distancia sin necesidad de los glóbulos oculares, ni de que incida la luz y su reflejo. Solo en momentos muy puntuales de nuestra vida somos conscientes (o no) de ello y generalmente estos momentos están asociados a situaciones donde nuestra vida corre peligro.

    Siendo sólo fetos dentro del vientre de nuestra madre tenemos la capacidad de “ver” todo lo que hay a nuestro alrededor, con o sin luz, hasta el punto de alertar a nuestra madre de un determinado peligro que podría perjudicarla y por extensión a nosotros mismos, sea de día o de noche o ella duerma.
    Mientras una gestante duerme es cuando el feto tiene más actividad y por tanto es también cuando está más alerta.

    El ojo humano es un órgano tremendamente primitivo, aunque al compararlo con los ojos de la mayoría de animales parezca que está muy desarrollado, a la practica esto no es así.
    Adaptamos todo nuestro entorno y nuestra vida alrededor de las capacidades de estos ojos que consideramos tan perfectos, en cambio no podemos adaptarnos a los elementos así como son en realidad por la incapacidad de poder ver más allá de estos simples ojos.

    Al nacer tenemos las capacidades para aprender a manejar las dos formas de “ver”: La física, a través de los ojos y la físico-sensorial, sin necesidad de ellos.
    Sensorial porque esto es exactamente lo que es, un sensor que envía y recibe ondas y las interpreta. Un radar natural para poder sobrevivir.
    Pero esta capacidad de usar el sensor cerebral con el cual ya nacemos se ve truncado, pues quien debería enseñarnos a usarlo (los adultos) no solo no lo saben usar, sino que desconocen de su existencia, por tanto es evidente que no pueden enseñarnos a usarlo y todo aquello que no se ensaya de vez en cuando termina por atrofiarse al hacerse innecesaria si existencia.

    Los ojos (en teoría) deberían ser elementos “auxiliares” de la “visión”, complementos con los que ajustar más unas percepciones de aquello que haya a nuestro alrededor y sin embargo lo hacemos exactamente al revés. Usamos los ojos como primer y único sistema de percepción del mundo (en la mayoría de los casos por no decir todos). El ojo necesita poco entreno para ser usado (en comparación con la visión sensorial), por esto al no ser inducidos a desarrollar la parte más difícil de la visión, ésta se olvida (aun que sigue latente en nosotros de por vida esperando su oportunidad para ser usado).

    Pero… ¿Qué pasa cuando falla la percepción ocular?
    ¿Quién va a enseñar a estas personas a ver sin ojos si no sabemos emplearlo?
    Estas personas se desarrollan dentro de un mundo fabricado de y para personas con la única visión de los ojos, que es justamente la que no tienen estas personas. Se les habla desde la visión ocular, no desde la visión sensorial que es la única que pueden desarrollas estas personas. Les martirizan constantemente recordándoles los beneficios de poder “ver” centrando toda la atención en que el “ver” es sólo un privilegio de los videntes, al tiempo que a ellos se les confina y se les aparta de la sociedad nombrándolos invidentes por no tener la capacidad de usar los ojos. Esto para aquellos que no han usado los ojos en ningún momento de su vida, para aquellos que pierden esta facultad cuando ya la conocían ya no es necesario que se les martirice recordándoles una y otra vez que son diferentes a los demás pues ellos mismos ya se automartirizan.

    Llegados al momento de crear un artilugio para que las personas que no disponen de la facultad de usar los ojos puedan “ver” y lo primero que se les ocurre es un “casco” (de paso se supone que formará parte de la protección de la persona en los fallos del prototipo).
    Con toda esta parafernalia no pretendo criticar el buen hacer de los investigadores, sino el modo y forma de pensar al diseñar un artilugio para ayudar a personas con falta de visión ocular, que de funcionar el casco será toda una revolución para este colectivo.
    Como simple observador del mundo siempre he sido muy critico con los “investigadores”, no por estar en contra de ellos sino por tomar como base de sus investigaciones puntos demasiado primitivos para el momento en que están viviendo. Esto repercute negativamente sobre los resultados de sus experimentos, pues el fruto de ellos es también primitivo.
    Saludos.

  • Pepi Núñez

    Otra buena noticia, para mi la ceguera es algo terrible, tenemos un mundo muy hermoso, para que por desgracia muchos no lo puedan ver. Besitos.

  • http://ardilla-roja.blogspot.com/ Ardilla Roja

    Como diría mi abuelo si viviera… “¡Qué cosas inventan los hombres!”