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En la eterna noche

En medio del bosque, escucho el sonido del viento golpeando las hojas. Mientras corro es el único sonido que puedo escuchar. Los árboles en la absoluta oscuridad bloquean mi paso. Trato y trato de esquivarlos, pero es inútil; me estrello estrepitosamente. Ahora el miedo y todo el dolor se combinan. Tomo unos segundos para descansar. Mi cuerpo se siente un poco pesado, y algunas de mis heridas ya han cerrado. Mi respiración resuena en mi cabeza fuertemente. Me tumbo de rodillas y con mis dos manos lleno mi boca con tierra.  Cualquier sabor es más agradable que seguir degustando el sabor de la sangre. Mi mente aún trata de adaptarse a lo que pasó, pero solo tratar de recordarlo me hace sentir enfermo. Golpeo mi cabeza contra el suelo, me recompongo e inicio carrera nuevamente. Debo escapar de la oscuridad. Si puedo seguir así durante unas horas más, la luz me dejara morir en paz.

La luna aparece. Me da un rastro de esperanza. De golpe tropiezo con una rama y mi pie izquierdo queda atascado. Intento volver a ponerme en marcha. Una rama cruje y antes que pueda notarlo, una sombra me ataca; instintivamente me cubro con el brazo derecho, aguanto el dolor, sujeto la cabeza de la sombra con la mano izquierda y la estrelló con todas mis fuerzas en un árbol cercano. El color y  olor a sangre vuelven a mí. Deseo poder beberla. Remuevo mi mano en la tierra y vuelvo a tragar tierra. Intento volver a correr, pero es inútil; mi pierna izquierda no me lo permite. Arrastro mi cuerpo hacia un árbol y me recuesto en él. El viento mueve las hojas de los árboles. Poco a poco se escuchan pasos que se mueven entre las hojas marchitas. Por fin puede ver a mis cazadores. Son unas sombras con forma de gato solo que sus extremidades son más largas; sus ojos son amarillo y su piel llena de pelo parece húmeda. Se conglomeran poco a poco sin acercarse a mí. Parece que esperan algo. Junto a la luz de la luna, aparece otra sombra. Esta tiene forma humana, pero tiene rasgos semejantes a sus compañeros. Se acerca a mí y respira fuertemente. Antes que pueda hablar, me muerde en el cuello. Así esta bien. No siento más dolor, no siento más miedo. Mi mente puede divagar en la nada. Todo esta oscuro.

Relato cedido por el autor Ma.C., todos los derechos reservados.

Imágen: Crédito

Tejido por Joel

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  • exequiel

    esta muy bueno el relato,concuerda con la imagen

  • http://--- sofi

    me encanto esa partecita, no me dio nada de miedo al contrario me encanto la forma de escribir de ese autor,parece tan real y hermoso.ya quisiera tener ese libro en mi manos y leerlo =)

  • Meli

    Expresivo! :)

  • julia

    que habra sido?. no se lo que fue,me dio mucho miedo y por eso no me gusta ir a los bosques,es muy expresivo.me encanta!!!

  • Alberto

    La foto es bonita, el relato, bien pudo suceder en tal lugar. No tengo sensación de miedo, aunque sigue estando oscuro y una mano tira de mi pierna, arrastrándome por el lodo que empapa mis ropas y penetra hasta mi piel. Un pellizco de luz se cuella entre los árboles y, veo cada vez más cerca el precipicio donde otros seres como el que me arrastra…

  • http://www.seragc.blogspot.com sagc

    Con la luz apagada y todo en silencio en mi cuarto juaaaaaaaaaaaaaaaas, una pelicula de terror y suspenso entre mis pensamientos :)

  • Anonymous

    Me gustó y eso que le tengo alergia a los vampiros, me producen pesadillas sus películas, espero que con el relato no pase lo mismo.
    Saludos a los dos.

  • phantasmoon69

    Sep, tiene razón ambos y también cuando termina sus relatos su cuarto de Ma.C está oscuro con todos durmiendo. hahhaha
    salu2

  • http://tejiendoelmundo.wordpress.com Sinuhé

    Por estas cosas no me gusta a mi ir a buscar setas al bosque, jeje. Es coña, muy bueno el relato, como dice Neo, escalofriante¡¡

    Mis aplausos Ma.C

  • http://neogeminis.blogspot.com Neogeminis

    brrrrrrrrrrrr…escalofriante!!!!!!!!!…muy expresivo.

    saludos!